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24/10/18

+ Mi universo feliz [OFF]



En el momento donde todo parece alinearse, asoma un nuevo renacer. Cuando sin buscarlo, se presenta ante uno aquella persona que irradia armonía pero ante todo mucho amor. Esta ahí, esperando a que nos despertemos de ese sueño profundo. Esta ahí, tendiendo la mano para sacarnos de ese círculo vicioso. Parece imposible, pero lo logra.
Ahí estamos, en la misma orbita vibrando al unísono. Hacía mucho tiempo que aquello no me sucedía. Después de tanto trabajo interno, de tantos tropiezos, me encontraba entera para recibir aquello que esperaba en silencio.
Se presento, como cualquier persona desconocida y poco a poco fue tocando el alma de la forma más sutil.
Aparto sin darse cuenta, cada una de las situaciones que envenenaban mi alma, las alejo por completo con el único fin de que reviva una vez más entre la multitud. Que me descubra de nuevo, desde otro lugar.
Así lo fui haciendo estos días. Su mano está ahí, sosteniendo la mía y repitiendo cuando es necesario, que su mano va a estar sosteniéndome en cada paso que dé. Porque de eso se trata, de construir juntos, de caminar juntos.
La paz reina a su lado, todo se vuelve invisible cuando conectamos como lo hacemos a diario. ¿Se puede pedir algo más?.. No, no hace falta, porque es ahí cuando conectamos que se vuelve un todo, que no hace falta nada más que nosotros.
Vivimos el día a día, sin necesidad de planificar nada. Porque lo importante es este instante, el futuro se desvanece cuando nos acercamos sin darnos cuenta y todo es perfección.
Contemplar la mirada del otro nos vuelve más puros, hallamos en ese mar calmo muchas pistas que se acomodan en este rompecabezas que armamos juntos.
Los días son intensos, las noches se volvieron una caricia.
Era cuestión de tiempo y mirar hacia otro lugar. A veces nos cegamos, nos encaprichamos con algo que solo estorba nuestra vista. Y cuando volves a abrir los ojos, sin pensarlo dirigís la mirada a otro lugar, y eso que se veía tan lejano se va acercando de a poco, hasta despertarnos por completo de aquella pesadilla que estaba disfrazada de un dulce sueño.
La nueva historia se empieza a escribir, solo deseo que siempre sea con punto seguido..

Mi universo está feliz de tenerte a mi lado.. bienvenido!

Artista: Ingrid Michaelson
Canción: Stay right where you are

9/10/18

+ El Principio Del Fin [OFF]


El nudo en el estómago se tensaba cada vez que la hora iba avanzando. Era el día en que nos volvíamos a ver después de tanta ausencia, de tantos silencios.

Había algo dentro mío que no me generaba buena vibra, sentí que algo se me había escapado en este tiempo, algo que cuando nos viéramos, iba a crecer de forma intensa. Era un vacío, como un agujero negro que iba a pasos agigantados hacia mi interior.

Me había prometido a mí misma, que iba a liberarme de cualquier pensamiento, de cualquier idea extraña y solo me disponía a disfrutar. Pero ¿Qué fue lo que paso? Todo lo contrario. Mi mente iba a una velocidad incalculable, mi cuerpo tenía un letargo y apenas estaba ahí, en la misma habitación junto a el.

Sabía que ni bien sus manos me toquen, iba a generarme lo mismo que aquella ultima vez que nos vimos por unas horas. No recordaba el sabor de sus labios, apenas recordaba la intensidad con la que sin palabras manifestaba todo aquello que traía acumulado consigo.

Mis pensamientos recalculaban una y otra vez lo que estaba sucediendo en ese instante. No podía hacer otra cosa que pensar una y otra vez: ¿Qué hago acá?

Fueron meses de absoluto silencio, fueron meses donde poco a poco se acallaba ese sentimiento que me generaba cada vez que escuchaba su voz, que sentía al ver su nombre. Fue un tiempo en el que decidí matar poco a poco lo ínfimo que teniamos, pero como siempre, por alguna razón el imán vuelve para atraer a su opuesto. Y aquel sacrificio parecía irse por la borda. Solo había una sola cosa que haría que eso valga la pena, y era este encuentro. Era el ultimátum a algo que ya caduco, que venció hace tiempo pero que no queremos admitir.

Estábamos a destiempo, se mostraba hambriento, quería que consuma su veneno, pero no pude. No hice más que alejarme cada vez que podía un poco más.

Sentí la necesidad de hallar en su mirada, algo que me ayude a descifrar que tan cierto era todo esto. Mi mirada perdida se volvió un estorbo para él. Sentí como se preguntaba una y otra vez que me pasaba, porque estaba tan indescifrable en ese instante.

Y mi silencio fue la jugada que no soportaría. Se reinventaba una y otra vez queriendo provocarme una sonrisa instantánea, lo lograba, pero no podía sostenerla mucho tiempo más.

Se volvió todo en mi contra, mi cuerpo estaba incomodo, mi alma se había ido y solo me quede con un vacío inagotable.

Me vi esquivando su mirada, como ese primer encuentro cuando después de volar durante una hora, por fin nos ibamos a conocer. Esquivaba la mirada porque lo único que haría era delatarme, dejar desnudo mi sentimiento más puro. Y rara vez permito que eso suceda.

El encuentro fue como un volver a empezar, volver a descubrirnos. En el kilómetro cero estábamos ambos, al parpadear, el ya traía varios kilómetros de ventaja, mientras yo, me quede en punto muerto sin poder avanzar.

Una vez que la luna asomo en el cielo, de a poco iba transformando mis limitaciones en algo un poco mejor. Pero, aun así, todo era difícil, extraño.

El insomnio me ataco esa noche, como suele hacerlo a menudo. Esperaba caer rendida sobre la almohada, pero apenas pude cerrar mis ojos.

Él estaba ahí, perdido en algún sueño profundo. Había olvidado como era contemplarlo en medio de la noche. Como es costumbre, mis manos se encargaban de acariciar cada rincón, con total ternura y desinterés. Como me hubiera gustado a mi recibir esa misma caricia estando dormida.

Mientras la caricia se perdía, yo estaba perdida en un gran agujero negro y no podía salir de él.

Así pase toda la noche, intentando desprender de mi algo que me ayude para alinearme en ese instante. No hubo caso. Estaba todo perdido.

El sol se encargó de colarse por los ventanales, entramos en el descuento. Ya no nos quedaba tiempo. Cada uno iba a seguir su ruta, pero lo que no sabían es que aquello era el principio del fin.

Se volvió todo oscuro, todo gris. Consecuencias de aquellos tiempos en los que la intensidad era más fuerte que cualquier otra cosa, que no importaba contra que viento íbamos, simplemente íbamos. ¿Dónde quedo aquello que nos hacia eternos? ¿Dónde se quedaron esas ganas de pasar un rato más juntos?

Ya nada de todo eso está en nosotros y la cruda realidad nos sacude el cuerpo. El polvo nos cubrió por completo. Somos un caso perdido, donde jamás nos molestamos en ser sinceros con nosotros mismos. Nuestro interior ardía con el fuego más puro, y nos encargamos de apagarlo por el simple hecho de no querer ir un paso más adelante. Simplemente por miedo. Cobardes los que simulan que nada sucede pero que adentro suyo hay un huracán que no deja de sacudirnos cada vez que puede. Cada vez que nos recuerda que el otro está ahí.

No hubo despedida, nos hicimos una vez más los tontos, queriéndonos engañar. Pero esta vez, no fue suficiente.

Se alejo, se perdió entre la multitud y yo volví a hundirme en mi propio jardín. Me apague poco a poco, mientras de fondo, tomo mi propio veneno. Un gallego me canta al oído “Nieve”. Una vez mas el destino vuelve a burlarse


Cancion: Nieve
Artista:  Ismael Serrano