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26/1/17

+ La risa te salva [OFF]


Últimamente trato de que mis días sean amenos porque los estoy sufriendo demasiado. Arrancar a las 9 escuchando un programa de radio que me la levantan con pala (@GenteSexyRadio - Blue 100.7 FM) reírme sin importar que tan loca pueda parecer con un auricular en el oído mientras intento trabajar o hago que trabajo (Ya no distingo bien cual es mi rol en este lugar). Mi mañana va pasando, un poco lenta y cuando me quiero acordar, ya es mediodía y en realidad se fue volando. Espero la hora justa para levantarme e ir a saludar al sol que a veces calcina y otras es súper agradable.
Hoy fue uno de esos días donde disfrute mi hora de almuerzo, ese vientito que corría me llevó un momento a la costa y las mini-vacaciones que tuve a principio de año. Hoy encontré varios asientos vacíos en la plaza, me alegré porque pude elegir dónde iba a sentarme. (No estaría sucediendo eso cada vez que voy).
Hace un tiempo, abandoné mis lecturas y libros. Pero esta vez volví a traerme uno en la cartera. Entre tantos que me quedan por leer, elegí el de Fernando Peña “A que no te animas a leer esto”. Es una recopilación de las contratapas que escribía para ese entonces en el Diario Crítica de la Argentina que fundó Jorge Lanata (En el 2008).
El libro me viene acompañando desde el fin de semana, lo agarre y empecé a leer un poco, cada lectura es una risa interminable. Cuando viajo, suelo hacerme más una siesta en el subte que leer o estar con el celular. Pero esta semana lo puse en práctica. La vuelta a casa se hizo risa, un subte repleto de gente y yo sumergida en esa lectura que me provoca demasiadas risas y a la vez pensamientos profundos. Reírme fuerte, pasar uno de mis dedos cerca del ojo para correr esa lágrima cargada de risa que se instalaba ahí en mi cara. Soy una loca en su estado más puro. En la plaza, me paso exactamente lo mismo, me senté a disfrutar del frescor que corría mientras no paraba de reírme de lo que leía, era como si la voz de Fernando Peña me estuviera leyendo el libro. Lo invoco a Fer, no por casualidad, sino porque mis tardes están dedicadas a viejos programas de Peña y su parquímetro. Escuchar de lo que hablaba allá por el 2008/09 (en esa época lo había empezado a escuchar y descubrir) Ver que de un tiempo a esta parte, todo sigue igual, nada ha cambiado. Los reiterados reclamos que habían en esos años, siguen siendo las mismas ahora en el 2017. No se si reírme de esta tragicomedia que vivimos en Argentina o entristecer de lo frustrante que es seguir en el mismo lugar y no hacer nada por cambiar eso.
Me encantaría escucharlo a Peña en este momento, dando su visión de lo que es hoy Argentina y el mundo. Sus personajes tan épicos tendrían material de sobra para hacernos ver desde otro punto de vista lo que vemos o no queremos ver.
Cerrando un poco la idea de a lo que iba con este posteo, creo que nos falta reírnos un poco más de todo, pero reírnos con ganas, no esa risa forzada para hacer que todo está bien. Es bueno reírse, aunque no todo esté bien. Hace dos años, hubo una frase que le regale a mi compañero del laburo con el que compartimos laburo, escritorio, piedra papel o tijera o simplemente anécdotas de la vida misma. Le regale impresa la frase: “La risa te salva”. Como agradecimiento por esos días que sin importar que tan malo era o lo que nos pasaba en nuestra vida, encontrábamos la forma de reírnos y hacerlo un poquito mejor con tan poco. A veces notaba que esa risa sanadora, era molestia para otros y eso nos daba pie a reírnos mucho más. Hoy, como me esta pasando muy seguido, extraño tanto esa atmósfera para trabajar, esas ganas de levantarte y aunque estés destruido tenias ganas de ir a trabajar. Porque sabías que llegabas y siempre había algo que lo hacía un lugar unico.
Tengo extrañitis aguda de muchas cosas en este último tiempo, no solo laboral. La pregunta es que se hace con lo que se perdió y sabemos que no va a volver.. Como no tengo una respuesta o al menos estoy intentando que la flecha gire para el lado indicado, me refugio en ese libro que me devuelve un poco de esa alegría que se me quedo en el camino en estos meses y que de a ratitos junto esos pequeños retazos de lo que soy, en partes o simplemente...


Canción: Entero o a pedazos
Artista: Catupecu Machu

22/1/17

+ Message in a bottle [OFF]


La semana insoportable que viví a causa del calor no se puede explicar y creo que cualquier ser humano que habita en buenos aires, se sintió igual o peor que yo con este calor insostenible.

Por un lado, tenía ese calor extremo y por el otro estaba con muchas ideas en mi cabeza queriéndose transformar en palabras. Bastó con hacer algo diferente en mi hora de almuerzo el viernes. Sin premeditarlo tanto, opte por sentarme a charlar con una persona desconocida. Café de por medio con el aire acondicionado a la temperatura justa. Apartados un poco de esa multitud, nos dispusimos a intercambiar palabras.

Me gusta escuchar al otro, algunos hablan con pasión, otros no tanto, pero lo importante es hablar. Hace rato siento que la mayoría de los seres humanos, necesitamos hablar y que alguien nos escuche. En un momento puntual de la charla, hubo algo que retuvo mi mente y fue el tema de cómo la gente se relaciona hoy día.

Hoy, tenemos en la palma de la mano todo un universo que nos transforma diariamente. Aplicaciones que se encargan de llevar un orden de nuestras cosas, nuestras cuentas, las calorías y km recorridos durante el día y así una lista extensa. Pero la que más hace ruido, son las aplicaciones para encontrar a esa persona del sexo opuesto o del mismo sexo para encontrarse, conocerse y que se de lo que tenga que darse.

Hay dos muy clásicas: Happn y Tinder, es el catalogo online de “personas” con sus mejores imágenes para impactar al otro. Si logra captar su atención, esta ahí suspendido un corazón que da inicio a un futuro contacto con esa persona. La mecánica es la misma, según el radio y la gente relacionada que tengas aparece ese catálogo interminable de caras y caretas. No puedo pasar por alto aquellos perfiles donde en su descripción pasan a ser de un espacio en blanco a descripciones de todo tipo, chistes, pero todos se encierran en lo mismo: Nadie es claro.

Volviendo a la charla que tuve el viernes, nos planteamos que tan frías son esas aplicaciones, que tan lejos estamos de la realidad. Hoy todo lo tenemos a un clic, pero, aun así, somos todos desconocidos, estamos ahí buscando algo que ni siquiera nosotros mismos sabemos que es. Nos conformamos con una charla cliché, el famoso cuestionario de: ¿De dónde sos?, Que edad tenes? ¿A qué te dedicas? ¿Qué te gusta? ¿Qué no?... Pero nada de eso nos conforma, hay quienes buscan una salida para desahogarse hablando, hay otros que buscan una nueva piel donde refugiarse por un rato, otros tal vez anhelan ese deseo de encontrar la persona a fin y que prospere. Hay de todo, y a la vez no hay nada. Después de pensar eso, trate de hacer memoria y ubicarme un tiempo atrás, intentando hallar como antes la gente se intentaba conocer. Y acá otro gran dilema que debatimos en la mesa. Si quisiéramos intentar interactuar o conocer a alguien en algún bar, en el transporte público o una plaza, nos parecería casi terrible, primero desconfiaríamos si esa persona que se nos acerca y es muy probable que salgamos disparando de aquel lugar. Es inevitable que no se me venga a la cabeza escenas de películas, donde la gente se cruza, se choca y empieza un desencadenante de sucesos que los terminan uniendo al final. En el fondo, todos quisiéramos que ese personaje con el que nos identificamos, seamos nosotros y que nos sucedan esas cosas. Muy en el fondo existe esas ganas de que alguien se choque, nos guste y comencemos un dialogo, pero nosotros mismos a conciencia nos alejamos cada vez mas de aquellos encuentros fortuitos.

Y así es como poco a poco nos terminamos alejando de todo lo real para sumergirnos en esa irrealidad, ese mundo que nos empuja cada día un poco más hasta esa pequeña pantalla donde todo es posible. 


Que levante la mano, quien todavía tiene ganas de vivir la realidad y no dejarse envolver por aquel universo farsante que nos apaga poco a poco como humanos...

Cancion: Message in a bottle
Artista: The Police

5/1/17

+ Extranjera en mi país [OFF]

Me cuesta horrores encontrar un lugar para almorzar, donde combine buena vista (al margen del precio) y que pueda distenderme un poco observando. Hoy sin meditarlo, me senté en un restó que está a una cuadra de mi trabajo. Sin premeditar, visualice la mesa libre en un rinconcito pero que me permitía observar la calle Florida desbordada de gente y una breve visión de los autos que van a toda velocidad por Av. Córdoba.
Mientras esperaba que aparezca el famoso mozo del lugar, en la mesa de al lado estaban terminando de almorzar dos parejas calculo de unos cuarenta y largos. Pero lo que me hizo sonreír para irme a otro lado mentalmente, fue cuando escuche que hablaban en Italiano. Se veían alegres y animados conversando, hasta despreocupados. Mire a mi derecha y veía todo lo contrario, gente que lo único que hace es correr, correr y correr para llegar a un destino, un lugar. Pero solo se dedican a correr entre la multitud, apurados, sin importarles nada. Tenía ante mí un blanco y un negro que se empezó a disputar en mi mente. Esas voces murmurando en italiano hicieron que me transporte a una Roma que aún no conozco, alguna calle transitada y llena de bares donde tienen sus mesas afuera. Me vi en ese lugar, disfrutando de un clima agradable y sonriendo mucho.
Instantáneamente saque de mi cartera mi libreta y empecé a escribir como es frecuente en mí. Tratando de captar aquello que me había envuelto un instante mientras esperaba que me trajeran mi comida.
También se sentó cerca un señor mayor brasilero, mientras su familia estaba comprando en el reconocido shopping que esta sobre Florida.

Un argentino, mientras entraba al lugar me miro y saludo con sus ojos mientras yo estaba perdida y sonriendo en algún punto de aquella fotografía.
Me sentí una extranjera en mi propio país, diferentes idiomas no dejaban de tocar una hermosa melodía. El mozo interrumpió mi inspiración con la comida, pero justo estaba terminando de escribir las últimas líneas.

Resumí en pocas líneas un anhelo que tengo este año. Pretendo cambiar varias cosas de mi día a día, entre ellas no desperdiciar mi “tiempo” y digo “tiempo” porque me parece un engaño esa palabra. Dispongo a disfrutar de cada una de las cosas que me rodean de la mejor forma. Descubrí que si algo no me agrada, mi sin filtro va a activarse al punto tal de que ya no voy a pensar si estoy hiriendo susceptibilidades del otro lado, que me aburrió la idea de querer estar bien en todos lados para que brille la armonía y paz. Antes de hacer malabares con eso, quiero estar en armonía y paz conmigo misma.
No más corridas innecesarias, no más pérdidas de tiempo, no más de ese modelo que ya no se parece a nada de lo que es mi esencia.
Si apuesto a una restructura, una nueva forma de ver lo que está enfrente mío, de aprovechar las oportunidades que tenga y las que se pierdan, que alguien más apto las encuentre en el camino.

¿Sera posible hacer que de este nuevo año, florezca lentamente un nuevo árbol cargado de cosas que valen la pena?..


Lo sabremos con el pasar de los días..

Artista: Jarabe de palo
Cancion: Depende